Los últimos Segadores

LOS ULTIMOS SEGADORES

Los últimos segadores-1

Los últimos segadores-1

  

Los últimos segadodes-6

Los últimos segadores-6

Frente a los avances tecnológicos en el campo de la agricultura, todavía se siguen utilizando los métodos tradicionales. Sobre todo en lo que se refiere a la cosecha y posterior tratamiento de los cereales, en especial el trigo, en aquellos lugares donde la superficie cultivada es muy pequeña. Este es el caso de los segadores del pueblo de Haigal, cercano a la comarca cacereña de las Hurdes.

La profunda trasformación que ha experimentado la agricultura con la mecanización, ha condenado a los segadores tradicionales ala extinción. En la actualidad no es frecuente encontrar a los hombres y mujeres jornaleros que en un pasado no muy lejano, durante junio y julio, acudían a los latifundios a emplearse en las tareas de siega y trilla del trigo.

Todavía en algunas regiones, los propietarios de pequeñas extensiones de terreno recurren a los tradicionales métodos de labranza, dada la escasa productividad de sus parcelas y el alto coste de la mecanización.

Los últimos segadodes-4

Los últimos segadores-4

En el pueblo de Haigal, cercano a la comarca cacereña de Las Hurdes, nos encontramos con algunos de éstos últimos segadores, que todavía emplean en sus pequeñas superficies de terreno rudimentarios métodos de labranza, con los que recolectan para consumo propio el trigo que producen. Pablo y Bautista, de 56 y 65 años respectivamente, han dedicado toda su vida a los trabajos del campo.

La palabra vacaciones no tiene sentido para ellos. Y menos en verano: a temperaturas por encima de los 40 grados, cosechan el trigo que producen sus seis hectáreas.

Los últimos segadodes-8

Los últimos segadores-8

La rutina diaria comienza cuando despunta el sol y termina cuando se oculta.”Para mí, trabajar mi tierra es una satisfacción”, comenta Pablo. “Siempre me ha gustado y no lo hago tanto por dinero, pues apenas sacamos para nuestro consumo. Es una tradición que me gusta conservar. Mi hijo, que es médico y trabaja en el Gregorio Marañón de Madrid, siempre me está diciendo que deje el campo y que trabaje menos. Pero no le hago caso; disfruto cuando estoy al aire libre, oliendo la naturaleza.”

Los últimos segadodes-9

Los últimos segadores-9

La faena diaria de Pablo consiste en trillar la mies con el trillo arrastrado por un par de caballerías. Las espigas se han segado con la hoz y la guadaña y sobre el terreno se ha separado la paja en gavillas. En la era se procede a la trilla y después de aventa para separar el grano de la paja. Bautista hace las gavillas destinadas al forraje de las caballerías. También viene un hombre que nos compra gavillas para fabricar soportes de centros y coronas florales mortuorias, y así nos sacamos un dinerito extra.

Bautista también se encarga de la operación que llama liendre – que consiste en golpear la mies contra el filo de una gruesa pieza de madera para separar el grano de la paja- y, una vez trillado, limpiar el grano de impurezas con la criba o cedazo y depositarlo en sacos.

Los últimos segadores-11

Los últimos segadores-11

Estos campesinos, dedicados durante toda su vida a trabajar la tierra, son los últimos de una raza que se está extinguiendo. Con ellos se perderá una forma de vida, la que va desde unas herramientas tradicionales para el cultivo hasta una cultura de vida rural, que incluye ser fuente de inspiración de escritores y poetas locales. Los que, a través de los tiempos, han transformado su experiencia campesina en sentimientos líricos, sencillamente expresados en sus versos, como los siguientes de Sanchez Martin, conocido en la comarca como el poeta:

“Segador, no mires al cielo,

que el sol quemará tus pupilas,

mira paciente la mies,

que amamantó tu semilla.

Segador de los silencios,

Donde el silencio se olvida”.

 

EL LENGUAJE DE LA SIEGA

AVENTAR.- Echar al viento la mies trillada, para limpiar el grano

CRIBA (CEDAZO).- Utensilio circular, provisto de una malla metálica, que se emplea para limpiar el grano de impurezas

ERA.- Superficie de terreno donde se deposita la mies para ser trillada.

GANCHO.- Igual que el volteador, con la diferencia de que el tenedor es metálico; se emplea para cargar los manojos de gavilla y los fardos de paja en los vehículos y caballerías.

GAVILLA.- Manojo grande de mies atado por el centro, que los segadores dejan tendido sobre el terreno.

HOZ Y GUADAÑA.- Herramientas manuales que se emplea para segar la mies, a mano y de pie.

LIENDRO.- Aporreo de los manojos de mies contra una pieza gruesa de madera para separar el grano de la paja.

PALA.- Se emplea para recoger el grano del suelo e introducirlo e sacos.

PARVA.- Mies tendida en la era, trillada o sin trillar.

TRIGAL.- Terreno sembrado de trigo.

TRILLO.- Tablón de madera armado con pedazos de pedernal y cuchillas de acero encajadas en una cara, con la que se corta la paja y se separa el grano.

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